Publicado en Diario de un Turista, revista de viajes. (03-09-2009)
Vista del pueblo de Labaniego desde el Sardonal. (foto de Trapote)
El turismo rural había experimentado hasta ahora un crecimiento progresivo y sostenido, pero dados los recortes de presupuesto que los viajeros se han visto obligados a realizar, se ha convertido en las últimas semanas en la opción preferida por la mayoría. Si bien no puede hablarse de un crecimiento porcentual en la ocupación de plazas disponibles, esto se debe a que el número de casas y hoteles rurales ha aumentado de manera exponencial en escaso tiempo. En Castilla y León, por ejemplo, el mes de agosto trajo consigo un descenso menor al 3%, pero esto de todas maneras significa una ocupación nominal mucho mayor, ya que la cantidad de personas que se volcaron al turismo rural creció de manera innegable. Las tasas de ocupación en las cuatro comunidades con mejor saldo este mes supera en todos los casos el 75 %, siendo Asturias la más destacada, con un 85.1 %. En el otro extremo, Madrid alcanzó apenas el 20 % de ocupación debido a la temporada baja. Además de su precio más económico, el turismo rural es una opción muy elegida también gracias a los beneficios que distinguen a las casas de los hoteles. La intimidad y la independencia serían los valores que los viajeros que recorren España han tenido en alta estima.
Publicado por MIRADAS-3 (BLOG de opinión) lunes, enero 23, 2006
LABANIEGO, UN BUEN EJEMPLO.Este fin de semana pasado se han desarrollado en el pueblo de Labaniego (al lado de Arlanza, municipio de Bembibre) las segundas jornadas para la conservación de los bosques y los árboles monumentales del Bierzo organizadas por la asociación de vecinos de Labaniego, la asociación A Morteira y el Consejo Comarcal del Bierzo. Las jornadas han sido un éxito en cuanto a organización, hemos hecho una pequeña excursión al robledal y al bosque de encinos y posteriormente el fotógrafo de la luz, Ismar, nos ha ofrecido una espléndida muestra de su trabajo en un pase de diapositivas. La afluencia de gente a sido la justa, o sea, no cogía nadie más en el salón de actos que la asociación ha habilitado en la casa comunal.
Siendo las jornadas las protagonistas, lo que me gustaría destacar es la rehabilitación que están realizando del pueblo en sí. Piedra, madera, hierro, adobe, pizarra, todo ello utilizado de manera racional y en conjunto por la mayor parte del pueblo, tiene salón de actos, local comunal, realizan filandones, restauran su patrimonio y hasta hay una central de energía solar que ya está vendiendo electricidad a la red.
Una aldea en la que a diario apenas viven diez personas, multiplicándose por cinco siete o diez los fines de semana. Es algo sorprendente teniendo en cuenta que esta aldea hace apenas una década estaba predestinada a tener el mismo futuro que otras tantas de esa zona y por desgracia también de gran parte de la nuestra, o sea, despoblacion y perdida irremediable de todo el patrimonio.
¿Qué es lo que ha hecho posible este cambio?
El factor determinante, como no puede ser de otra manera es la gente y sobre todo una idea. No mucha gente pero con una idea clara que ha servido de efecto contagio entre los propietarios residentes y no residentes, lo que va acompañado de un pequeño resurgimiento económico traducido también en las casas rurales en Labaniego y aledaños.
Hemos conocido al alcalde pedaneo, un vallisoletano que se ha afincado hace unos años en Labaniego y ya ha hecho del turismo rural su forma de vida, hemos conocido a Alfonso profesor de forestales en Ponferrada que al llegar al Bierzo y al descubrir este lugar no ha dudado a sumarse al proyecto y junto a su espléndida compañera, vecina de fin de semana no han dudado en reconstruir unas casas y fijar allí su residencia. Estos, pocos de allí y pocos de fuera, jóvenes y no tanto, (me cuentan que ya nacido un niño en Labaniego), han conseguido una inercia de buen hacer que se concreta en un pueblo ejemplo de convivencia y respeto al medio ambiente.
Cualquiera es cosnciente de que no todo es tan idílico y de las dificultades que un proyecto así representa, las malas comunicaciones, la educación, la economía, y seguro que miles de discusiones entre unos y otros hasta llegar a consensos, pero lo que no cabe duda es que Labaniego es una realidad que al menos a los ojos de un visitante tiene una pinta espléndida.
Sin ánimo de ponernos en lugar de nadie, y sabiendo que quizá la mayor parte de las circunstancias no se pueden extrapolar, este puede ser un buen ejemplo para algunos lugares con un potencial impresionante de nuestra zona y no cabe duda que es interesante e enriquecedor compartir experiencias.
¿Vamos de visita a Labaniego?
Os hago partícipes de este correo que un lector envió al diario montañés de Cantabria. A ver que sensaciones os produce.
Es un poco largo, pero se lee bien. Espero que os guste y que saquéis conclusiones.
TURISMO RURAL
Se trata de un deporte nacional que antes se llamaba ‘ir al pueblo’. La diferencia es que si vas a tu pueblo es gratis, y si haces turismo Rural vas a un pueblo que no es tuyo y pagando una pasta.
Para hacer turismo rural no vale cualquier pueblo. Tiene que ser un pueblo ‘con encanto’. ¿Y qué es un pueblo ‘con encanto’?. Pues un pueblo que sale en una Guía de pueblos ‘con encanto’. Si es que se cae por su propio peso. A estos pueblos se suele llegar a través de una carretera comarcal ‘con encanto’, que es una carretera con tantos baches y tantas curvas que cuando llegas al pueblo estás ‘encantao’ de bajarte. Y cuando entras al bar intentas integrarte con los vecinos. ¡¡¡Buenos días, paisanos!!! ¿Qué es lo típico de aquí? Y el del bar piensa: ‘Pues aquí lo típico es que vengan los gilipollas de la ciudad los fines de semana a dejarse doscientas mil pesetas’.
Lo siguiente es alojarse en una casa rural o ‘casa con encanto’, que es una casa adornada con muchas vasijas y ristras de ajos en el techo, que no tiene ni tele, ni radio, ni microondas. Eso sí, tiene unos mosquitos trompeteros que por la noche hacen más ruido que una Derbi Coyote. Luego te das cuenta de que los del pueblo viven en unas casas que no tienen ningún encanto, pero tienen jacuzzi, parabólica, Internet y portero automático. Tu casa no tiene portero automático, pero tiene una llave que pesa medio kilo.
Otra ventaja que tiene hacer turismo rural es que puedes elegir entre una casa vacía o vivir con los dueños. Estupendo, te vas de vacaciones y además de la tuya tienes que aguantar una familia postiza. Que por la noche tú quieres ver la película, ellos los documentales, y te planteas: ¿Quién manda más, yo que he pagado 600 euros o este señor que vive aquí?’. Pues gana él, que tiene garrote. Y encima te dicen que tienes la ‘posibilidad de integrarte en las labores del campo’. Que quiere decir que te despiertan a las cinco de la mañana para ordeñar a una vaca. ¿No te jode? Es como si te vas a una gasolinera y te tienes que poner tú la gasolina, o como si vas a un McDonalds y tienes que recoger tú la bandeja. O sea, lo normal.
Así que te levantas a las cinco para ordeñar a las vacas. Que digo yo: ¿por qué hay que ordeñar a las vacas tan temprano? si la leche está ahí. ¿No se pueden ordeñar después del aperitivo?. Yo creo que esto es fastidiar por fastidiar, porque a la vaca le tiene que sentar como una patada en las ubres que la despierten a las cinco de la mañana para que le toque las tetas un extraño. Que la vaca te mira como diciendo: ‘Tío, si quieres leche vete a la nevera coge un tetra brick’. Es que son ganas de molestar. Pero el ‘encanto’ definitivo son las ‘actividades al aire libre’. Como cuando te ponen a hacer senderismo, que es lo que habitualmente se llama andar, y consiste, pues eso, en poner un pie delante de otro hasta que no puedas más, mientras los del pueblo te adelantan en un ‘todoterreno’ con aire acondicionado. Pero tú encantado. Vas por el campo como abducido. Te vuelves bucólico y todo te parece impresionante: ves una ‘caca’ de vaca y sueltas:’Ummmmmh qué olor a pueblo.’ ¿A pueblo?. A pueblo no, huele a mierda. Eso sí, a mierda ‘con encanto’. Y todo, sea lo que sea, te sabe a gloria: en el mesón te ponen dos huevos fritos con chorizo y tú en tu ciudad no te comes estos huevos, ni estos chorizos. Y le dices al camarero: ‘Oiga ¿a qué este chorizo es de matanza?’ ‘Pues casi, porque a punto estuvo de matarse en la curva el del camión de Campofrío’. De repente oyes unas campanadas y dices: ‘¡Ah!. ¡Qué paz!. No hay nada como el sonido de una campana. ‘Y el del bar te dice: ‘¡Pero si está grabado! ¿No ves el altavoz del campanario? ‘En ese momento te preguntas si los sonidos de las gallinas y de los grillos no vendrán en un CD: Rural Mix2005’, ‘Los 101 Mayores Éxitos campestres. ‘De lo único que estás seguro es de que los mosquitos trompeteros son de verdad. Que pareces un Ferrero Roché con varicela. Yo creo que, de lunes a viernes, la gente de estos pueblos vive como todo el mundo, pero el fin de semana distribuyen por la carretera a unos tíos disfrazados de pastores y cuando ven que se acerca un coche, avisan a los del pueblo con el móvil: ‘¡Eh, que vienen los del turismo rural’! Y cambian el cartel de ‘Videoclub’por el de ‘Tasca’, sueltan unos perros cojos por las calles y sientan a la entrada del pueblo a dos abuelos haciendo alpargatas, que luego te compras unas y te salen más caras que unas Nike. En fin, yo creo que un montaje tan grande como éste no puede ser obra de personas aisladas. Estoy seguro de que están implicadas las autoridades. Me imagino al alcalde: – ‘Queridos paisanos: este verano, para incrementar el turismo, vamos a importar más mosquitos del Amazonas, que el año pasado tuvieron mucho éxito. Y quiero ver a todo el mundo con boina, nada de gorritas de Marlboro. ¡Y haced el favor de pintaros el entrecejo, que no parecéis de pueblo! Y las abuelas Nada de top less en el río, que espantáis a los mosquitos. Ah, y por cierto: Este año no hace falta que nadie haga de tonto del pueblo. ¡Con los que vienen de fuera ya vale!
Yo saco varias conclusiones:
La primera es que es gracioso, pero seguro que el que lo escribió en parte lo decía en serio, seguro que fue por primera vez de turismo rural y no le gustó mucho la experiencia y se sintió timado. Sin duda lo escribió en caliente el mismo día que volvió a su casa de la ciudad rabiando por la picadura de los mosquitos. En algunas cosas, la verdad es que tiene algo de razón, yo también he tenido esa sensación. Pero supongo que es como siempre, “en este mundo tiene que haber de todo”. Decir que esa sensación de manipulación de la realidad y de sentirme como un “tonto turista” o como un borrego en una manada, la he tenido más cuando he visitado un lugar muy turístico y masificado. Como por ejemplo las Cuevas del Drach en Mallorca en agosto. Para hacer turismo rural te tiene que gustar el campo, andar e ir con la mentalidad abierta y sin los perjuicios de los urbanitas.