La ruta de los guerreros del Arcoíris

noticia original en: http://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/la-ruta-de-los-guerreros-del-arcoiris_629824.html

La utopía de una vida alternativa se hace realidad en Matavenero, una ecoaldea perdida en el pozo de Las Hoyas por la que cada verano pasan cientos de visitantes.

 

V. Silván | ponferrada 04/09/2011

A Matavenero sólo se accede a pie, siguiendo el río Argutorio. El pueblo figura en la lista internacional de las ecoaldeas. Cesar Sánchez

Han pasado más de dos décadas desde que Matavenero volviera a la vida tras 20 años de abandono. Gracias al Movimiento Arcoíris, Rainbow Movement, el llamado pueblo hippie mantiene intacta su esencia, que cada verano atrae a cientos de personas que curiosean en sus calles, se quedan unos días o deciden establecerse allí. Su aparición en las listas internacionales de ecoaldeas, su situación al lado del Camino de Santiago, su aparición en números reportajes y la bella ruta de subida al pueblo desde San Facundo por el río Argutorio —incluida en La Mirada Circular de la Fundación Ciudad de la Energía—, hacen que muchos deseen conocer de cerca «la energía» de este pueblo.

Uno de esos casos es el de Daniel, nacido en Palencia y criado en Tarragona y que llegó a Matavenero el septiembre pasado. «Había escuchado mucho sobre la filosofía de vida que tenía aquí la gente y la manera en la que vivía. Me parecía que era llegar un poco más a lo que yo estaba buscando, recuperar un poco lo que se había perdido, la vida en la naturaleza», explica este joven que vive en la Casa del Viento, en el valle norte, que «heredó» de su anterior moradora con un gato. Ahora se afana en sacar adelante un huerto con coles, puerros y cebollas «para pasar el invierno».

Cuando cumpla el año podrá participar en la toma de decisiones que se realiza a través de órganos asamblearios: el Consejo, que tiene características similares a los tradicionales «concejos abiertos» que han caracterizado durante siglos la política de los pueblos leoneses. El consenso y el acuerdo es la principal herramienta de la toma de decisiones y el debate «en círculo», tan ensalzado por el movimiento 15-M, es una realidad en el día a día de Matavenero desde su refundación.

 

Peregrinos, visitantes y repobladores. El Camino de Santiago a veces varía su trazado para dejar descansar a algunos de sus peregrinos en esta ecoaldea. Así llegó Pablo Schmitt. Alemán nacido en Cádiz, que durante la etapa entre Astorga y Foncebadón oyó hablar de Matavenero y decidió desviarse por unas semanas del Camino. «No sé cuando voy a seguir», admite Pablo. Una situación similar es la que vive Nikki Hicks, que llegó desde California y que, aunque sabe que continuará hacia Compostela, no sabe cuándo.

En Matavenero también se quedan unos días Dierdre e Isabel, de la Costa Oeste de los Estados Unidos y de la Costa Este de Canadá, respectivamente, que realizan una escapada desde Madrid para conocer el pueblo. Están alojadas en la llamada Cocina Común —una especie de albergue donde se quedan los visitantes y que funciona con los donativos que dejan—. Estos días colaboran en la cocina.

Hay muchas personas que llevan años viviendo en Matavenero, algunos prácticamente desde su fundación como Ullrich Gerhard Wuttke, conocido como Uli, o Eddie Bruderer. Ellos pasan allí todo el año atendiendo el Chiringuito, con una treintena de residentes fijos. Otros aprovechan los meses de frío para salir fuera, trabajar y «hacer economía» con trabajos desde la artesanía a la construcción.

Cada uno tiene su historia y sus razones para apostar por este modo de vida, como el burgalés Fermín, que llegó hace siete años para trabajar en la Escuela Libre. Él defiende el valor de Matavenero como un «taller de experimentación», un proyecto para aprender a compartir, para aprender a hablar en círculo.

La resurrección La localidad de Matavenero permaneció durante más de veinte años abandonada, cubierta por la maleza y las zarzas y siendo pasto de las llamas en los años 70 y 80. Sus habitantes fueron dejando atrás sus hogares en busca de un porvenir en otros pueblos y ciudades; otros emigraron a Madrid y otros al extranjero. Poco a poco, Matavenero cayó en el olvido.

Un olvido del que lo rescató el Movimiento Arcoíris que en 1987 comenzó a buscar una ubicación para su ecoaldea. El 27 de septiembre de 1989, vuelve a la vida con la llegada de los primeros colonizadores y un modelo que conecta con lo que hace décadas era la vida en los pueblos: autoabastecimiento agrícola y ganadero, organización comunal y limitación de consumo energético. Y con estas premisas la aldea ha desarrollado sus estructuras básicas como el bar, la cocina-panadería, el abastecimiento de agua, el comedor, las salas de reuniones, la tienda de artesanía, el dom —donde se celebran los grandes eventos—, y la huerta común. También está la escuela, que cree en una «educación orgánica, dinámica y grupal, adaptada al ritmo evolutivo del niño y al entorno, respetando el propio desarrollo de sus intereses y su curiosidad».

Matavenero ha demostrado ser una sociedad viable a la hora de permitir su supervivencia como modelo de vida alternativo durante sus más de veinte años de andadura. Las diferentes estructuras económicas y sociales puestas en marcha por esos primeros colonizadores continúan vivas hoy en día, aunque cada habitante pueda tener su propia filosofía o idea de cómo debe afrontarse, cómo debe evolucionar ese proyecto. Ellos están en la senda marcada por la profecía de los indios Hopi, «cuando la Madre Tierra esté enferma y los animales estén desapareciendo, entonces llegará una tribu con gente de todas las culturas, que creerán en hechos y no en palabras, y ayudarán a restaurar la antigua belleza de la Tierra, ellos serán conocidos como los guerreros del Arcoíris».

Bembibre acogerá la Feria Internacional de Alfarería, actividad «estrella» del Cristo

noticia original: http://www.bembibredigital.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2195:bembibre-acogera-la-feria-internacional-de-la-alfareria-actividad-qestrellaq-del-cristo&catid=37:culturayespectaculos&Itemid=150

Miguel Ángel González y Cristina Pastrana, durante la presentación de la Feria

Viernes, 02 de Septiembre de 2011 22:26

Las Fiestas del Cristo de Bembibre contarán este año con la primera Feria Internacional de Alfarería, la actividad “estrella” del programa, consideró la concejala Ana Cristina Pastrana. Una Feria que se ubicará en la plaza Santa Bárbara del 16 al 18 de septiembre, y contará con una veintena de alfareros procedentes de muy variadas zonas españolas, así como con la presencia del país invitado Marruecos.

Los expositores no sólo tendrán un espacio para la presentación y venta de sus productos sino que además realizarán demostraciones a las 13 horas y 20 horas, así como si hubiera público en otros momentos se ampliarían estos dos horarios. Un alfarero de Puente del Arzobispo comenzará el viernes, día 16, la elaboración de una pieza gigante, un cántaro de 1,20 x 0,80 metros que donará posteriormente al Ayuntamiento con un grabado de esta primera edición. Esta pieza se terminará previsiblemente el mismo día de la clausura y se realizará ante el público asistente durante los tres días de la Feria.

Pastrana explicó que “esta iniciativa vine a reivindicar nuestras tradiciones más ancestrales”. “Todas las culturas desde la antigüedad han dado muestras a través de la alfarería de sus creencias, y han dejado huella para que todos podamos conocer nuestra historia”. “La alfarería, el aunar el barro con el agua, el cielo con la tierra, el espíritu y la imaginación y el trabajo de las manos es lo que define a los hombres”, concluyó Cristina Pastrana.

El organizador del evento, Miguel Ángel González, presidente de Castilla y León de Alfareros, resaltó la importancia de este evento y que el Ayuntamiento de Bembibre “puje por la cultura y por estos momentos tan delicados que estamos atravesando en la alfarería”. “La alfarería y todo lo que viene derivado de la artesanía está desapareciendo”, y puso como ejemplo que en Jiménez de Jamuz donde trabaja González “cuando mi padre tenía mi edad había más de 80 talleres alfareros, y hoy hay solamente cuatro”.

La participación de 20 alfareros supone la equiparación en la práctica a la participación en otras ferias como en Salamanca, que osciló entre la veintena y 25 alfareros.

Las Fiestas del Cristo de Bembibre contarán este año con la primera Feria Internacional de Alfarería, la actividad “estrella” del programa, consideró la concejala Ana Cristina Pastrana. Una Feria que se ubicará en la plaza Santa Bárbara del 16 al 18 de septiembre, y contará con una veintena de alfareros procedentes de muy variadas zonas españolas, así como con la presencia del país invitado Marruecos.

Los expositores no sólo tendrán un espacio para la presentación y venta de sus productos sino que además realizarán demostraciones a las 13 horas y 20 horas, así como si hubiera público en otros momentos se ampliarían estos dos horarios. Un alfarero de Puente del Arzobispo comenzará el viernes, día 16, la elaboración de una pieza gigante, un cántaro de 1,20 x 0,80 metros que donará posteriormente al Ayuntamiento con un grabado de esta primera edición. Esta pieza se terminará previsiblemente el mismo día de la clausura y se realizará ante el público asistente durante los tres días de la Feria.

Pastrana explicó que “esta iniciativa vine a reivindicar nuestras tradiciones más ancestrales”. “Todas las culturas desde la antigüedad han dado muestras a través de la alfarería de sus creencias, y han dejado huella para que todos podamos conocer nuestra historia”. “La alfarería, el aunar el barro con el agua, el cielo con la tierra, el espíritu y la imaginación y el trabajo de las manos es lo que define a los hombres”, concluyó Cristina Pastrana.

El organizador del evento, Miguel Ángel González, presidente de Castilla y León de Alfareros, resaltó la importancia de este evento y que el Ayuntamiento de Bembibre “puje por la cultura y por estos momentos tan delicados que estamos atravesando en la alfarería”. “La alfarería y todo lo que viene derivado de la artesanía está desapareciendo”, y puso como ejemplo que en Jiménez de Jamuz donde trabaja González “cuando mi padre tenía mi edad había más de 80 talleres alfareros, y hoy hay solamente cuatro”.

La participación de 20 alfareros supone la equiparación en la práctica a la participación en otras ferias como en Salamanca, que osciló entre la veintena y 25 alfareros.

Avance preliminar- «The Camino Documentary»

«AVANCE PRELIMINAR»
(«TRAILER PREVIEW» IN SPANISH):

Este film de 6 minutos forma parte de otro avance que dura 23 minutos y que usamos para recaudar fondos. Los espectadores pueden apreciar los temas, los paisajes y los personajes de la vida que aparecerán en el film. El avance de larga duración fue creado con el objetivo de recaudar fondos para poder llegar a la etapa final de la edición.

Ver más y dona hoy:
www.caminodocumentary.org

 

Donate today to see the extended trailer – http://www.caminodocumentary.org/donate – «The Camino Documentary» (working title) is about the experience of walking the ancient 500-mile pilgrimage across Northern Spain known as «The Camino de Santiago». The film follows six strangers from incredibly diverse walks of life as they attempt to cross a country on foot with only a backpack, a pair of boots, and an open mind. Driven by an inexplicable calling and a grand sense of adventure, each pilgrim throws themselves heart-and-soul into their physical trek to Santiago, and their personal journey to themselves.

This 6-minute clip is a preview for our full 23-minute Fundraising Trailer, which gives the viewer a taste of the themes, scenery and real-life characters that will be featured. The full trailer was created for the sole purpose of raising the funds necessary to edit the final film.

Help us finish the film! Click below to donate, volunteer, and get involved with the project.

For more exclusive material, check out:
http://www.caminodocumentary.org
http://www.facebook.com/TheCaminoDocumentary

Un millar de árboles buscan padrinos

noticia original: http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=617199

Dos iniciativas, una pública en el Bierzo y otra privada en el Órbigo, alientan la adopción de árboles como recurso económico sostenible y como disfrute de experiencias en el campo para urbanitas 

06/07/2011 ana gaitero | león 

José Alonso en la finca de Villoria de Órbigo. Los cerezos, protegidos para evitar los pájaros.. jesús f. salvadores

Volver a la tierra es posible sin tener casa o huerto en un pueblo. Dos iniciativas, una pública en Balboa, la puerta de los Ancares, y otra privada, en Villoria de Órbigo, ponen al alcance de la mano el contacto real con la naturaleza mediante la adopción de árboles.

El Ayuntamiento de Balboa ha creado un banco de castaños para poner fin al abandono de soutos milenarios por culpa de la despoblación y del envejecimiento del mundo rural. «Hemos reunido siete hectáreas de castaños, con unos 250 árboles, y buscamos personas que se comprometan a limpiarlos al menos una vez al año. A cambio podrán recoger sus frutos», explica el alcalde, José Manuel Gutiérrez Monteserín.

En el Bierzo hay 20.000 hectáreas de castaño, lo que representa el 50% de la superficie de esta especie en Castilla y León. Es, además, el cultivo más extendido desde tiempo inmemorial de la comarca del Bierzo.

Pero, como apunta la Asociación A Morteira en su estudio sobre el castaño, «el progresivo abandono del medio rural, las enfermedades y la falta de perspectivas económicas están haciendo desaparecer los bosques de castaños, los soutos ». De hecho, se contabilizan casi 6.000 hectáreas de castaño semiabandonadas y otras 5.000 abandonadas.

Resolver este problema por la vía del mercado y la producción se presenta como algo «muy complicado» para los expertos. La conservación de los soutos, mantienen, pasa por su valoración como elementos patrimoniales; la Asociación de Agricultores Bercianos confía en la castaña como un «revulsivo económico» para la comarca.

Para facilitar las primeras adopciones, el Ayuntamiento de Balboa entrega el soto limpio el primer año. A partir de ese momento, son las madrinas y los padrinos quienes se tienen que ocupar de la limpieza del castaño. La adopción es «un camino válido para ayuntamientos con pocos recursos» y también una forma de difundir entre la población «urbanita» la cultura de la tierra, apunta el coordinador de la Casa de las Gentes de Balboa, Pepe Alonso.

Casi en el otro extremo de la provincia y en una de las zonas de regadío más prósperas de la provincia, el Ecohuerto de Villoria de Órbigo ofrece la adopción de 700 cerezos y ciruelos en una finca cuya plantación data de hace cinco años. El promotor, José Alonso, es «hijo» del campo aunque en los últimos diez años se había dedicado a trabajar como cuidador en una residencia. Este es el primer año que los cerezos dan «fruta de verdad». Los ciruelos fueron más madrugadores. «El primer año celebramos la floración con el domingo tortillero», recuerda.

El objetivo de las adopciones es garantizar la compra de una parte de la producción anual desde el punto de vista económico y dar la oportunidad a las personas adoptantes de disfrutar recogiendo su propia fruta.

A cambio de 250 euros el adoptante tiene derecho a la producción de un árbol, que ahora se estima en diez kilos de cerezas o ciruelas. La finca tiene 2,5 hectáreas y 700 frutales. El objetivo de este proyecto empresarial es tener «un adoptante por árbol». De momento medio centenar de personas, la mayoría de León capital, participan en la experiencia. «Tebenos el 20% de la producción vendida y cobrada», apunta Alonso.

«El apadrinamiento es un sistema idóneo para las personas de la ciudad, donde es muy difícil tener un huerto propio», explica Tello González, quien se entusiasmó con la iniciativa porque «estoy inválido, yo no lo podría cultivar y aquí tengo la posibilidad de disfrutarlo». Se lleva la fruta y la comparte con la gente de la residencia.

El laboreo de la finca es mínimo y está adaptado al reglamento de agricultura ecológica. Cada año es supervisada por la Junta para mantener el sello ecológico. «No uso herbicidas, ni insecticidas ni abonos químicos», recalca Alonso.

Los adoptantes se llevan la fruta «en el momento óptimo de maduración», una ventaja para el paladar, y toman conciencia de que «un árbol es todo un ecosistema, nunca está solo».